1 de agosto de 2013

Taller de Literatura #3 Luces

Aquí tenéis otro de mis relatos para el taller de literatura. Con el de hoy no estoy para nada contenta y no pensaba publicarlo, pero como dudo que pueda hacer el del día 15 de agosto aquí os lo dejo.

Luces



La música empezaba a parecerle toda la misma. Tampoco es que importase qué canción estaba sonando, hacía tiempo que había perdido a su grupo de amigos y no tenía con quién bailar. Le dolían los pies por culpa de los altísimos tacones y las luces le hacían daño en los ojos. Encima, se sentía un poco mareada. Quizá debería salir a tomar el aire, total, allí sola al lado de la barra solo era un blanco fácil. Intentando caminar lo más derecha posible se dirigió a la puerta sin soltar el cubata. Arrugó la nariz cuando al salir le golpeó el olor del tabaco. Entonces, sorprendida, descubrió entre el nutrido grupo de fumadores a un compañero de clase, Matt. Matt no era especialmente guapo, pero era divertido y siempre parecía tener una respuesta para todo. Y sobre todo, tenía una sonrisa adorable, sonrisa que se dibujó en sus labios al descubrirla a la entrada de la discoteca.

- ¡Kate!

Matt se acercó a ella. No llevaba vaso ni iba muy arreglado. 

- ¡Hola tío! ¿Cómo tú por aquí?

El chico no hizo ningún comentario y se limitó a mantener la sonrisa y a encogerse de hombros.

- ¿Qué tal lo estás pasando?

- Genial, llevo toda la noche bailando. Bueno y bebiendo. Jaja – levantó el vaso - ¿quieres?

- No bebo – dijo muy serio.

- ¿En serio? Va, tío, que así te animas.

Kate sabía que se estaba comportando como una tonta, pero no podía parar. El alcohol le había fundido el cerebro y se sentía obligada a decir tonterías para llenar el silencio.

- ¿A que mola mi vestido nuevo? ¿No es súper sexy?

Una vocecita en su cabeza intentó alertarla del peligro. Por desgracia, la voz se ahogó en el mar de ron cola que se había bebido. Poco a poco se inclinó hacia él, sonriendo levemente con una mirada que esperaba que fuese sensual. Se acercó a sus labios con la intención de besarle pero él se apartó. Matt la miró fijamente y tras un largo silencio le dijo:

- Kate, ¿estás bien?

La borrachera se le bajó de golpe. Matt la había rechazado. Por primera vez aquello dejó de parecerle divertido. Salir, bailar con cualquiera, emborracharse. Nada tenía mucho sentido cuando metías la pata ante el único chico que te importaba. Porque si algo tenía claro es que Matt le gustaba. Matt, con su aspecto tan normal y corriente era el único que parecía real en aquel teatro de jóvenes que interpretaban el papel de chico cool o chica sexy. Y ella acababa de estropearlo todo.

- Lo siento – murmuró – no sé qué me pasa. Sintió un nudo en la garganta y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no llorar. Otro efecto del alcohol. - ¿Qué tal si olvidamos que nos hemos visto hoy?

Él asintió y se dio media vuelta sin decir nada.

Kate se quedó sola, a la entrada de la discoteca, con un vaso a medio acabar y unas intensas ganas de llorar. No se molestó en buscar a sus amigos, en su lugar se dirigió a la carretera y esperó a que pasara un taxi libre. Invertiría el dinero de la última copa en volver a casa, pues no tenía fuerzas para seguir aguantando aquella farsa. Ella no era así. O al menos no era así antes. Y no quería serlo ahora. 

***

A la mañana siguiente se despertó desorientada. La persiana no estaba echada y un rayo de sol juguetón era el que la había sacado de su sueño. Bostezó y se restregó los ojos, las manos se le mancharon de negro y fue entonces cuando descubrió que no se había quitado el maquillaje antes de acostarse. Con un suspiro palpó la mesita de noche en busca del móvil. Miró la hora y descubrió que no era tan temprano como pensaba. Las doce. Entonces se fijó en que tenía varios wasaps. Se sintió tentada a ignorarlos, pero le ponía nerviosa que la pantalla estuviese llena de avisos, así que abrió la aplicación y le echó un vistazo a los mensajes. 

La habían invitado a un nuevo grupo, algo sobre una barbacoa. Beth le preguntaba que por qué se había ido tan pronto. Ruth a las cinco de la mañana y borracha le había mandado una foto de un tío sin camiseta con el que se había liado en el baño de la discoteca. 

El corazón se le aceleró al ver una nueva conversación. 

Matt.

Hola Kate ¿qué tal todo? Ayer salí y no te lo vas a creer pero vi a una chica que se parecía muchísimo a ti. Aunque estoy seguro de que no eras tú. Tú mirada es mucho más brillante y tu sonrisa no necesita maquillaje para ser preciosa. El caso es que al verla me entraron ganas de estar contigo. No creo que aguante todas las vacaciones sin verte. ¿Te parece si quedamos hoy?

Kate saltó de la cama y empezó a bailar por la habitación, hasta que tropezó con los tacones de la noche anterior y se cayó al suelo sin dejar de reír. Matt quería quedar con ella. Le había dicho que tenía una sonrisa preciosa. Necesitaba verla. 

Y se lo había dicho con todas las letras y sin faltas de ortografía.


5 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado el relato! Creo que te ha quedado genial *-*
    Besos, Cassia.

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  2. ¡Me encanta! Es super bonito y perfectamente puede pasar. La historia no es novedosa pero gusta ya lo creo que gusta ^^. ¡Qué bonito! >.<.

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  3. Hola cielo tambien me gusto mucho, no se como es esto de los Talleres de Literatura pero tu relato es muy bueno

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    Respuestas
    1. ¡Hola! Si quiries saber cómo va lo del taller de literatura aquí está todo explicado, por si te quieres unir :) http://beliterature.blogspot.com.es/2013/06/taller-de-escritura-os-apuntais.html

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  4. Amor, amor primaveral, me encantó. Siendo algo quisquilloso, algunos detalles aquí y allá de ortografía y puntuación: "¿Cómo tú por aquí?" y "¿quieres?" por ejemplo. Tres bigotitos ¡Saludos!

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Copyright Ana y Alicia. Reseñando libros desde el 9 de marzo de 2013. Con la tecnología de Blogger.

Odinia

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Futura reina del mundo, lectora y compradora compulsiva, niña perdida, aprendiz de artista, chica disney y loca de los gatos.

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